A CORAZON ABIERTO. Por Gustavo Eduardo Díaz. Simplemente hasta siempre

Me costó mucho tomar esta medida, en ese sentido es bien diferente esta decisión personal de dar un paso al costado a esta empresa de trabajo, que la medida similar que tomara el pasado 1º de febrero con relación a mis funciones periodísticas en Canal 12. Aquello fue un desgaste inexorable, consecuencia de actitudes reiteradas personales, que solo me dejaron margen para elegir entre la dignidad o el servilismo indigno.

Esto es distinto, pero hoy me despido de Diario El Profesional; me voy, me fui, no puedo más. He tenido tan buena relación de trabajo como discrepancias. Creí que llegaba a celebrar mis 40 años de trabajo, pero no alcancé a llegar al viernes 27, justo el viernes 27; el día de mis 40 años, el día del cumple de mi viejo, y coincidentemente el día en el cual el Gobierno Departamental a través de su hoy brillante Dirección de Deportes, premia los deportistas del último año.

Dejo una hermosa tarea que amo. En realidad me agrada tanto el escribir como el trabajar en radio y en su momento el producir y conducir en televisión, por más que sean tareas tan diferentes.

Guardaré en el mejor lugar este largo tiempo, estos preciosos años en El Profesional, que primero fue Semanario, luego Trisemanario y hoy diario.

Aquellos comienzos dubitativos en el local frente a la Terminal hasta estos logros tan distintos y modernos. Fueron muchos años de sueños, de ilusiones, de utopías y de realidades.

No hay quejas, el disconforme soy yo, no sé….serán achaques exagerados o tendré razón…., lo cierto es que más allá de ese dilema de saber quién es que tiene la verdad, siento que el fuego sagrado se va extinguiendo y yo soy solamente un funcionario y nada puedo cambiar.

Acaso algo parecido me pasó no hace tanto en la radio y como allí yo soy el productor periodístico impulsé aquellas modificaciones que me parecían oportunas.

Ya guardé en mi maleta mi “A Corazón Abierto” y aquella columna tan peculiar que tituláramos “De Taquito“por El Pato, dos formas personalísimas de expresarme tan comunes antes y tan excepcionalmente presentes hoy.

Yo quería otra cosa, siempre pretendí y me ilusioné con otra cosa y de repente no supe cómo hacerme entender.

Por eso me voy, sin rencor y con gratitud a todos en esta casa.

Finalmente gracias a ustedes, que a lo largo de tantos años me hicieron ver que nada era en vano.

La historia me juzgará si hice bien o hice mal, pero no me quedaré sentado a esperar esa respuesta.

Hasta siempre.

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