La historia se repite

mieres

Alberto Zum Felde en su libro “Proceso Histórico del Uruguay”, editorial ARCA, año 1967 expresaba: < la realidad nacional de los últimos 20 años (1947/1967), presenta una serie de nuevos problemas de índole político y sociológico, que configura una época distinta, otra etapa, de la evolución histórica nacional. Fenómenos tales como la gran crisis económica relacionada con el desequilibrio creciente entre la escasa productividad del país, la inflación enorme en el costo de vida, el enorme aumento de los presupuestos estatales , la baja del valor monetario, el endeudamiento externo, la convergencia emigratoria de la población rural a la capital industrializada y burocratizada (debido en gran parte a la persistencia del latifundio), produciendo el mal de macrocefalia, la tumultuosa ascensión popular en procura de un más alto nivel de vida, concentrándose en el creciente predominio del sindicalismo gremial –verdadero nuevo poder social y político- la intensa influencia ideológica del marxismo en los medios culturales, universitarios, y en estratos de la clase media, son algunos de los aspectos más notorios de esta etapa contemporánea.>

La crisis económica, social, política, ideológica y moral evidenciada en la caída de la producción, la inflación (caída del poder adquisitivo de los salarios) – el debilitamiento de la capacidad de pago, el endeudamiento externo, el intervencionismo y paternalismo estatal -junto a una formidable burocracia y parálisis de la iniciativa privada- la desocupación, la saturación de la administración pública y clases pasivas y la quiebra del orden y del sentido de autoridad así como los sectores de población marginados de la sociedad, la falta de  horizontes de la juventud, la emigración de técnicos, el auge de la criminalidad y violencia, la agitación gremial y estudiantil, patentizada en desórdenes callejeros, huelgas y paralizaciones del trabajo, la pérdida de conciencia en las dirigencias políticas, la atomización de los Partidos, los delitos socio-económicos, la corrupción, la pérdida de la conciencia nacional, y sobre todo la constante prédica marxista en todos los sectores de la sociedad, fueron los principales ingredientes del rápido declinar del país (Nuestra Verdad, 1960/1980).

Casi nada ha cambiado, la historia se repite. Si bien hoy no tenemos grandes latifundios de hacendados, tenemos grandes superficies, en algunos casos más de cien mil hectáreas de únicos dueños dedicada a la producción forestal, grandes hectáreas en manos de extranjeros y una importante reducción de los pequeños predios que se han ido incorporando a los grandes terratenientes, sean comprado o arrendando nuevos campos.

El debilitamiento de la capacidad de pago es notorio afrontando el riesgo de perder el grado de inversión y hasta en la atomización de las facciones de la religión gobernante que pone en riesgo el proyecto de ley de rendición de cuentas por el nuevo ajuste fiscal que propone el Poder Ejecutivo.

Los asentamientos que antes sólo existían en Montevideo (cantegriles, cinturones de probeza) hoy se han establecido en cada capital del país, creciendo en número y en pésimas condiciones de vida, sea, salud, educación y seguridad.

La falta de horizontes de la juventud es tremenda y hoy tenemos un grupo de NINI´s que los representan, abocados más al tráfico de drogas y delincuencia no reconociendo la autoridad que los gobierna con enfrentamientos permanentes.

La corrupción la hemos visto en Casinos, Pluna, Fondes, regalando dinero de los contribuyentes en proyectos que desde el vamos se sabía no funcionarían, contención a través de subsidios y el otorgamiento de plazos mayores a seis meses en el seguro por desempleo.

Las pérdidas descomunales de ANCAP, del FONASA, de UTE, etc., no hablan nada bien de los administradores, que a pesar de ello continúan en otros puestos mamando de la teta del Estado y todo permitido por un Ejecutivo marxista casado con el poder sindical.

Nunca en mi vida he visto tantos, paros, huelgas y ocupaciones como desde el 2005 hasta hoy ni tampoco los cientos de millones otorgados a los viajes de los artistas – murgas, cantautores, etc.

La solución encontrada por el genio astorista ha sido más impuestos y más endeudamiento externo ahogando el cuello del país y el de sus habitantes.

Ricardo Puglia

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